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¿Mi forma de hablar me aleja de mis hijos adolescentes?

Actualizado: may 8

Alguna vez cuando eras más joven, a lo mejor de la misma edad que tienen tus hijos adolescentes, alguna persona que era significativa en tu vida te dijo algo que aún permanece en tu memoria. No importa que esas palabras hayan sido positivas o negativas, tuvieron un efecto en tu vida. Esas palabras pudieron venir de algún adulto cercano como un maestro, tío, abuelo, inclusive de personas de tu misma edad: hermanos, primos o amigos. Y ahora, cuando menos lo esperas, ocurre un evento y de manera milagrosa llegan a tu mente esas palabras y las repites de manera instantánea. Casi puedes escuchar a esa persona, su tono de voz, el momento… ¿Te ha sucedido?



¡Pues te tengo noticias! Eso mismo ocurre con nuestros hijos adolescentes.


Nosotros como sus padres y figuras significativas en la vida de ellos tenemos la responsabilidad de formar a nuestros hijos. Y una de las cosas que son mas importantes en su vida es nutrir su autoestima y formar su inteligencia emocional.


La forma de hablar, las palabras y el tono de voz que utilizamos influyen de manera muy significativa en lo que les decimos a las demás personas. En este caso hablamos de nuestros hijos. Podemos decir muchas cosas, algunas podrían ser muy duras, otras muy drásticas, pero si esto se dice con el tono adecuado, cuidando que las palabras sean las adecuadas para su edad, a su madurez y a las circunstancias del momento, ayudará a que entiendan el mensaje y con ello se favorezca el diálogo entre padres e hijos, sin que esto pueda influir en el rechazo. Podremos generar el cambio que como padres estamos buscando.


Un punto importante que muchas veces pasamos por alto es el tono de voz y el lenguaje no verbal que puede decir la expresión de nuestra cara al decir las cosas. Estos dos elementos tienen que estar ligados y en un mismo “tono”, ya que si por ejemplo nos disculpamos con una persona pero el tono es de:

¡Ah, lo siento! y nuestra mirada va en otro sentido, entonces el mensaje que queremos transmitirle a la otra persona es sólo por protocolo de cortesía. Lo sentimos falso y no recibimos con agrado la disculpa.


Con todas las personas debemos tener la cortesía de ser congruentes en los que decimos y cómo lo decimos, pero tenemos que tener cuidado de manera especial con nuestros hijos adolescentes y con los demás miembros de nuestra familia.


Mi recomendación para ti padre y madre de adolescentes es que cuides qué palabras les dices a tus hijos. No es lo mismo decir: ¡Eres un burro en la escuela! a decir: Estás sacando muy bajas calificaciones en la escuela, ¿qué está pasando contigo?


El grito, la amenaza, el tono irónico, la burla, la humillación, el tono de la voz, las palabras, nuestra comunicación no verbal, harán que tu diálogo con los miembros de tu familia no sea abierto, que pueda no tener apertura y disposición con los demás. Además, te podría alejar de tus hijos y te complicaría la vida, eliminando la posibilidad tener un diálogo sano y efectivo con ellos. 


Como padres es nuestra responsabilidad generar un ambiente sano y de confianza. No importa si tu hijo decide comportarse en ese momento irreverente, poco tolerante. Como adultos que somos con una mayor madurez, tenemos la responsabilidad de generar y construir un ambiente tranquilo y feliz. ¡No te enganches con lo que ocurra a tu alrededor!

Esto no depende de los otros , tienes el poder de generar cambios y provocar que el ambiente sea más tranquilo antes de que ocurran: gritos, amenazas o resentimientos.


Por lo tanto cuida cómo hablas, cómo lo transmites, ajusta el tono y tu forma de hablar, con esto provocarás cambios que serán muy favorables para tu familia.


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